Publica tu experiencia
Cultura

La Virgen de Guadalupe símbolo de México

Los mexicanos celebran año con año el 12 de diciembre en la Villa a la Virgen de Guadalupe

Por MarcelaNazar

La Virgen de Guadalupe símbolo de México

La Virgen de Guadalupe símbolo de México

El próximo 12 de diciembre los mexicanos y el mundo católico, celebraremos con gran fervor la aparición de “nuestra morenita” al indio Juan Diego; en 1531 en el cerro del Tepeyac la madre de Dios se le presentó al “más pequeño de sus hijos” para darle un mensaje que debía entregar con unas rosas, que es importante resaltar “no estaban en temporada por el frío del invierno”.

Este año seguramente será diferente nuestro festejo, ya que la pandemia de Covid-19 complica que podamos acercarnos hasta la Villa como año con año.

Lo importante es sin duda, que celebremos en nuestros corazones el significado de esta aparición de la Virgen de Guadalupe, por eso te compartimos lo que puedes encontrar en el ayate de Juan Diego.

La Virgen de Guadalupe en la Villa.

Sus ojos

Estudios oftalmológicos realizados a los ojos de María han detectado que al acercarles luz, la pupila se contrae, y al retirar la luz, se vuelve a dilatar, tal cual como ocurre en un ojo vivo.

¡Los ojos de María están vivos en la tilma!.

También se descubre que los ojos poseen los tres efectos de refracción de la imagen que un ojo humano normalmente posee. Lograr estos efectos a pincel es absolutamente imposible, aún en la actualidad.

Los ojos de la Virgen de Guadalupe.

Su boca

El labio inferior quedó impreso sobre un nudo del ayate, lo que brinda una gracia adicional.

Boca de la Virgen de Guadalupe.

La cinta

El moño negro anuncia su maternidad. Las indígenas embarazadas se ceñían con una banda arriba de la cintura y dejaban libre el vientre.

Cinta en el vientre.

Los rayos solares

Estos rayos confieren a la imagen un aura.

La túnica

Es de color rojo y representa la tierra. Las diversas figuras que bañan la túnica, en la que se encuentran nueve arreglos florales, podrían representar los nueve pueblos peregrinos llegados de Aztlán, según un códice de 1576.

Virgen de Guadalupe.

Nubes

Para algunos indígenas, las nubes estaban asociadas con la altura, la elevación del espíritu, que indican lo divino. También anunciaban la llegada de una nueva era.

La tela

La fibra de maguey que constituye la tela de la imagen, no puede en condiciones normales perdurar más que 20 ó 30 años. De hecho, hace varios siglos se pintó una réplica de la imagen en una tela de fibra de maguey similar, y la misma se desintegró después de varias décadas.

Mientras tanto, a casi quinientos años del milagro, la imagen de María sigue tan firme como el primer día. Se han hecho estudios científicos sobre este hecho, sin poder descubrirse el origen de la incorruptibilidad de la tela.

La pintura

No se ha descubierto ningún rastro de pintura en la tela. De hecho, al acercarse uno a menos de 10 centímetros de la imagen, sólo se ve la tela de maguey en crudo. Los colores desaparecen.

Estudios científicos de diverso tipo no logran descubrir el origen de la coloración que forma la imagen, ni la forma en que la misma fue pintada. No se detectan rastros de pinceladas ni de otra técnica de pintura conocida. 

Varias veces, a lo largo de los siglos, los hombres han pintado agregados a la tela. Milagrosamente estos agregados han desaparecido, quedando nuevamente el diseño original, con sus colores vivos.

No se ha descubierto ningún rastro de pintura en la tela.

Las estrellas

Las estrellas visibles en el Manto de María responden a la exacta configuración y posición que el cielo de México presentaba en el día en que se produjo el milagro, según revelan estudios astronómicos realizados sobre la imagen.

Indestructible

En el año 1791 se vuelca accidentalmente ácido muriático en el lado superior derecho de la tela. En un lapso de 30 días, sin tratamiento alguno, se reconstituye milagrosamente el tejido dañado. Actualmente apenas se advierte este hecho como una breve decoloración en ese lugar, que testimonia lo ocurrido.

El 14 de noviembre de 1921, Luciano Pérez, un anarquista español, depositó un arreglo floral al lado de la Tilma de Juan Diego que contenía una bomba de alto poder. La explosión destruyó todo alrededor, menos la tilma, que permaneció en perfecto estado de conservación.

Una Cruz de pesado metal que se encontraba en las proximidades fue totalmente doblada por la explosión, y se guarda como testimonio en el templo. Sin embargo, el cristal que protegía la Tilma no se rompió, teniendo en cuenta que en aquella época no había cristales antibala.

En esta nota

Comentarios