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Conoce la historia de amor entre el Popocatépetl y la Iztaccíhuatl

Este es el motivo por el cual el volcán Popocatépetl despide sus famosas fumarolas y continúa activo después de miles de años

Por MarcelaNazar

Conoce la historia de amor entre el Popocatépetl y la Iztaccíhuatl

Conoce la historia de amor entre el Popocatépetl y la Iztaccíhuatl

Si deseas ir de viaje a lugares que encierran romance por todos lados, debes de visitar las ciudades cercanas al Popocatépetl, mejor conocido en México como “Don Goyo”, ya que pocas historias en nuestro país están llenas de amor.

La historia de amor entre el Popocatépetl e Iztaccíhuatl, el primero es uno de los 2 mil volcanes con los que cuenta México, sin embargo la mayoría de estos volcanes no están activos, así es que no representan peligro para la comunidad.

Popocatépetl e Iztaccíhuatl.

¿Qué representan el Popocatépetl y la Iztaccíhuatl?

Es el paisaje que engalana a la ciudad más grande del mundo, la Ciudad de México (CDMX), la cual se realza por la majestuosidad de dos de los volcanes más altos del hemisferio, el Popocatépetl y del Iztaccíhuatl.

Lo que representan el Popocatépetl y la Iztaccíhuatl.

La leyenda inmortalizó el romance

Hace miles de años, cuando el Imperio Azteca estaba en su esplendor y dominaba el Valle de México, como práctica común sometían a los pueblos vecinos, requiriéndoles un tributo obligatorio.

Fue entonces cuando el cacique de los tlaxcaltecas, acérrimos enemigos de los Aztecas, cansado de esta terrible opresión, decidió luchar por la libertad de su pueblo.

El cacique tenía una hija, llamada Iztaccíhuatl, era la princesa más bella y depositó su amor en el joven Popocatépetl, uno de los más apuestos guerreros de su pueblo.

Leyenda del Popocatépetl.

Ambos se profesaban un inmenso amor, por lo que antes de partir a la guerra, Popocatépetl pidió al cacique la mano de la princesa Iztaccíhuatl. El padre accedió gustoso y prometió recibirlo con una gran celebración para darle la mano de su hija si regresaba victorioso de la batalla.

El valiente guerrero aceptó, se preparó para partir y guardó en su corazón la promesa de que la princesa lo esperaría para consumar su amor.

Al poco tiempo, un rival de amores de Popocatépetl, celoso del amor de ambos se profesaban, le dijo a la princesa Iztaccíhuatl que su amado había muerto durante el combate.

Abatida por la tristeza y sin saber que todo era mentira, la princesa murió.

Tiempo después, Popocatépetl regresó victorioso a su pueblo, con la esperanza de ver a su amada. A su llegada, recibió la terrible noticia sobre el fallecimiento de la princesa Iztaccíhuatl.

La leyenda inmortalizó el romance.

Entristecido con la noticia, vagó por los caminos durante varios días y noches, hasta que decidió hacer algo para honrar su amor y que el recuerdo de la princesa permaneciera en la memoria de los pueblos.

Mandó a construir una gran tumba ante el Sol, amontonando diez cerros para formar una enorme montaña.

Tomó entre sus brazos el cuerpo de su princesa, lo llevó a la cima y lo recostó inerte sobre la gran montaña.  El joven guerrero le dio un beso póstumo, tomó una antorcha humeante y se arrodilló frente a su amada, para velar así, su sueño eterno.

Desde aquel entonces permanecen juntos, uno frente a otro.

Con el tiempo la nieve cubrió sus cuerpos, convirtiéndose en dos enormes volcanes que seguirán así hasta el final del mundo.

La leyenda dice que se convirtieron en dos grandes volcanes.

La leyenda añade, que cuando el guerrero Popocatépetl se acuerda de su amada, su corazón que guarda el fuego de la pasión eterna, tiembla y su antorcha echa humo.  

Por ello hasta hoy en día, el volcán Popocatépetl continúa arrojando fumarolas.

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